Cuando un adulto evita sonreír en fotos por dientes torcidos o separados, la incomodidad se nota en gestos, conversaciones y retratos cotidianos.
Y cuando alguien necesita aparato pero teme que se vea demasiado, pospone la consulta aunque la alineación o la mordida ya le molesten.
- — Dientes torcidos o separados que frenan la sonrisa en fotos
- — El temor a que los brackets se noten demasiado
- — Sarro o manchas que dejan la boca menos fresca