Cuando evitas sonreír en fotos por dientes torcidos o separados, la incomodidad se nota en gestos y conversaciones cotidianas.
Y si necesitas aparato pero temes que se vea, cada mes que pospones la consulta la alineación sigue igual.
- — Dientes apiñados o separados que molestan al sonreír en retratos
- — Miedo a un aparato visible que retrasa la primera consulta
- — Dudas sin resolver sobre si de verdad hace falta tratamiento