Cuando un adulto nota dientes apiñados o una mordida incómoda, la limpieza diaria se complica y aparecen caries, encías irritadas o desgaste dental visible.
Tras perder una pieza, evitar ciertos alimentos cambia la forma de masticar, hablar o sonreír.
- — Dientes apiñados que dificultan la limpieza diaria
- — Hueco de una pieza ausente que afecta a la masticación
- — Revisiones infantiles retrasadas que complican el plan de tratamiento